La elección brasileña empezó a ser leída en la Casa Rosada como una oportunidad para profundizar el giro hacia la derecha en Sudamérica. La ventaja obtenida por Flávio Bolsonaro en la primera vuelta alimentó en el Gobierno la expectativa de que un eventual triunfo sobre Lula da Silva, el próximo 25 de octubre, termine de modificar el mapa político regional.

El escenario que proyectan cerca de Javier Milei no se limita a una victoria electoral en Brasil. La posibilidad de que otro dirigente de derecha llegue al poder en la principal economía de Sudamérica abre la puerta, según la mirada oficial, a una nueva etapa de coordinación entre ambos países y a un esquema de influencia compartida.
Uno de los interrogantes centrales pasa por el vínculo con Donald Trump. El crecimiento de Bolsonaro podría generar una disputa con Milei por el lugar de principal aliado político de Estados Unidos en la región. Sin embargo, en el entorno presidencial consideran que no necesariamente habrá una competencia directa y que ambos pueden ampliar el alcance de la agenda conservadora.
La estrategia del Gobierno argentino consiste en reivindicar el papel que Milei tuvo en el inicio de este proceso. En Balcarce 50 remarcan que la Argentina fue uno de los primeros países en adoptar una agenda de derecha de estas características y utilizan la comparación entre el mapa sudamericano de 2023 y el actual para mostrar el crecimiento de estos espacios.
De todos modos, dentro del oficialismo también reconocen que la llegada de Bolsonaro al poder modificaría el peso relativo de la Argentina. Una fuente consultada planteó que, si Brasil vuelve a tener un gobierno alineado con Trump, la centralidad que hoy tiene Milei podría disminuir porque Washington tendría otro socio de enorme peso económico y político en el continente.
Milei, por su parte, salió a defender públicamente el resultado de Flávio Bolsonaro y respondió con dureza a quienes consideraron que el avance de la derecha brasileña podía ser perjudicial para Argentina. Desde sus redes sociales cuestionó a sus críticos y sostuvo que sus posiciones están condicionadas por el odio, la envidia y el resentimiento.
En la Casa Rosada imaginan así una relación de liderazgo compartido, aunque con características diferentes. La interpretación oficial es que Brasil aporta su dimensión económica y estratégica, mientras que Argentina puede conservar un papel de referencia en materia política e ideológica.
La comparación con la relación que mantuvieron Néstor Kirchner y Lula también apareció entre funcionarios del Gobierno. En el oficialismo recuerdan que ambos mandatarios pudieron sostener durante años una relación de convivencia pese a sus diferencias, apoyados además en la complementariedad de las economías argentina y brasileña.
En ese marco, destacan el nivel de involucramiento de Milei en la campaña brasileña. El Presidente cuestionó a Lula, retiró al embajador argentino de Brasil y respaldó abiertamente a Flávio Bolsonaro. Ahora, sin embargo, su eventual participación en la campaña del balotaje todavía no está definida.
Desde el entorno presidencial aseguran que Milei no tiene programado viajar a Brasil, aunque dejaron abierta la posibilidad de que lo haga si el candidato del Partido Liberal considera necesaria su presencia. La decisión, explican, estará vinculada a las necesidades de la campaña.
La sintonía entre ambos dirigentes también quedó expuesta después de la primera vuelta. Flávio Bolsonaro invitó a Milei a visitar Brasil y utilizó la expresión “viva la libertad, carajo”, mientras que Eduardo Bolsonaro elogió al Presidente argentino y lo calificó como un “profeta” por su influencia sobre la nueva derecha regional.
El Gobierno también incorpora a España dentro de esta lectura internacional. Milei tiene previsto viajar nuevamente el 19 de octubre, en medio de la crisis política que atraviesa Pedro Sánchez, quien convocó a elecciones anticipadas para el 29 de noviembre. Aunque el principal vínculo político del Presidente argentino es con VOX, el oficialismo también observa con buenos ojos las posibilidades electorales del Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo.
Para el karinismo, un eventual avance de la derecha española después de la visita de Milei sería otra señal del alcance internacional de su figura. “Es loco lo que pasa con el Presidente”, resumieron cerca del oficialismo, convencidos de que el mandatario argentino busca convertir su influencia política en un liderazgo que trascienda las fronteras del país.