Economía Fueguina

Se agotan las estrategias para sobrevivir: el deterioro del empleo pone en jaque los ingresos de los hogares

El mercado laboral atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. La pérdida del poder adquisitivo, la escasez de empleo registrado y el crecimiento de la informalidad obligan a cada vez más hogares a multiplicar sus fuentes de ingreso, aunque esas estrategias…

El mercado laboral atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. La pérdida del poder adquisitivo, la escasez de empleo registrado y el crecimiento de la informalidad obligan a cada vez más hogares a multiplicar sus fuentes de ingreso, aunque esas estrategias comienzan a mostrar signos de agotamiento.

Según un informe del Cetyd de la Universidad Nacional de San Martín, el salario real promedio del sector privado es 14% menor al de hace diez años. Si se descuentan los gastos fijos del hogar, la caída del ingreso disponible alcanza el 24%. En el sector público, el deterioro del poder de compra ronda el 33%.

La respuesta de las familias fue salir a buscar más trabajo. Creció el pluriempleo, aumentó la cantidad de personas que realizan changas y más integrantes del hogar comenzaron a participar del mercado laboral. La tasa de actividad llegó al 48,6%, el valor más alto de los últimos años.

Sin embargo, esa mayor oferta de trabajadores no encuentra suficientes oportunidades. La economía genera empleo a un ritmo mucho menor y, además, los sectores que hoy lideran el crecimiento —como el agro, la minería y la energía— demandan menos mano de obra que actividades como la industria, la construcción y el comercio, que siguen debilitadas.

El resultado es un aumento de la subocupación y del empleo informal. Durante el primer trimestre se perdieron más de 156.000 puestos formales, mientras que el trabajo no registrado sumó cerca de 380.000 personas, principalmente entre asalariados y cuentapropistas.

Frente a ingresos que no alcanzan, el crédito se convirtió en otra herramienta para sostener el consumo. Los préstamos personales y el financiamiento de bancos y fintech crecieron con fuerza, sobre todo para cubrir gastos mensuales e imprevistos.

Pero esa salida también empieza a agotarse. La suba de las tasas elevó el costo de endeudarse y la morosidad aumentó con fuerza, especialmente en tarjetas de crédito y préstamos personales, reflejando las crecientes dificultades de las familias para cumplir con sus pagos.

El diagnóstico es contundente: trabajar más, sumar una segunda ocupación o recurrir al crédito ya no garantiza llegar a fin de mes. En un mercado laboral debilitado, las alternativas para sostener el ingreso son cada vez más limitadas.